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EverTap
Color de acento

Tags NFC reprogramables

Un tag NFC se pega o se incrusta en el objeto y se lee acercando el teléfono, sin instalar nada. Si lo que guarda es una dirección estable de EverTap, cambiar el destino no exige volver a tocar el tag.

Cómo se lee

El lector va en el teléfono. Se acerca al tag y el navegador abre el destino; no hay aplicación que descargar ni emparejamiento que hacer. Para quien entra en el local, la diferencia con un QR es que no hay que apuntar con la cámara.

Esa es también su limitación: el NFC exige proximidad. Una vitrina que se lee desde la acera es trabajo de un QR; un mostrador, una placa de recepción o una mesa son terreno de un tag.

Qué significa reprogramable

Hay dos cosas distintas que suelen llamarse igual. Una es reescribir el contenido del propio tag, que obliga a tener el objeto delante y a pasar por él uno a uno. La otra es dejar escrita en el tag una dirección que no cambia nunca y mover el destino al que esa dirección resuelve.

EverTap hace lo segundo. El tag se escribe una vez, en la instalación, y a partir de ahí el destino se edita desde el panel: los tags de todo un local pueden cambiar a la vez sin que nadie recorra las mesas con un teléfono en la mano.

QR y NFC en el mismo punto de contacto

Un mismo punto de contacto puede tener las dos lecturas: el QR impreso sobre el material y el tag incrustado detrás. Las dos resuelven contra la misma pieza del panel, así que comparten destino, reglas y registro de escaneos.

En el inventario aparecen como un solo objeto —su sitio, su material, a dónde lleva hoy y en qué estado está—, no como dos enlaces sueltos que hay que mantener sincronizados.

Dónde se instala

El tag va donde el objeto se queda: bajo el tablero de una mesa, detrás de una placa de latón, dentro de un expositor. Cada uno queda registrado con su sitio y su material en el momento de instalarlo, que es lo que después permite leer los escaneos por pieza y no solo por enlace.