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Color de acento

QR o NFC

La respuesta corta es los dos, y en el mismo objeto. La larga depende de a qué distancia está quien va a leerlo y de sobre qué material está montada la pieza.

Comparación

Comparación entre QR y tag NFC
 QRTag NFC
Cómo se leeApuntando con la cámaraAcercando el teléfono
Distancia útilDe cerca y de lejos, según el tamañoContacto o pocos centímetros
Hace falta appNoNo
Dónde viveImpreso sobre el materialPegado o incrustado en el objeto
Se veSí, ocupa sitio en el diseñoNo, puede quedar oculto
MaterialCualquiera que admita impresiónTodo menos metal sin separador
Cambiar el destinoDesde el panelDesde el panel
Vitrina desde la calleSíNo
Mostrador o placa de manoSíSí, y más rápido

Cuándo el QR gana

Cuando quien lee está a más de veinte centímetros del objeto o no va a tocarlo: una vitrina vista desde la acera, un cartel al fondo de la sala, la contraportada de una carta, el lateral de un vehículo. El QR también gana cuando la pieza es barata y se repite muchas veces: imprimirlo no añade coste por unidad.

Cuándo el tag NFC gana

Cuando el objeto se toca: un mostrador, una placa de recepción, una tarjeta que se da en mano. Ahí el gesto de acercar el teléfono es más corto que el de abrir la cámara y encuadrar, y el tag puede quedar oculto, lo que deja el diseño de la pieza libre.

Por qué normalmente son los dos

Un mismo punto de contacto admite las dos lecturas y las dos resuelven contra la misma pieza: mismo destino, mismas reglas, mismo registro de escaneos. Poner las dos cuesta poco y evita tener que acertar de antemano con cómo va a leerlo cada persona.

La decisión que sí importa es otra, y es anterior: que el código sea dinámico desde el origen. Un QR estático impreso no se puede redirigir después, tenga tag al lado o no.